Analizamos Torres, el juego de mesa que supuso la segunda gran colaboración de los autores Wolfgang Kramer y Michael Kiesling, después de Tikal, y con el que ganaron el segundo Spiel des Jahres consecutivo. Los autores han colaborado en otros títulos como Palacios de Carrara, Mexica, Abluxxen o París.

¿En qué consiste el juego de mesa Torres?

Torres es un juego de control de área abstracto para 2-4 jugadores, con una edad recomendada a partir de 12 años, y con partidas de una duración aproximada de una hora.

El rey necesita un sucesor. Su única hija, la princesa, no se decide por ninguno de los pretendientes, así que el monarca ha tenido la singular idea de organizar un concurso para elegir al próximo gobernador: el príncipe que levante el castillo más imponente será quien se case con la princesa. Eso sí, el tiempo apremia, pues los príncipes sólo disponen de tres años para levantar sus torres.

Datos del juego de mesa torres

Torres te da 10 turnos para construir los mayores castillos y posicionar tus caballeros para maximizar la puntuación de cada edificio, todo ello mientras tus oponentes intentan hacer lo mismo bajo las mismas limitaciones.

Componentes

La edición de 2017 cambia los componentes y el encargado de las ilustraciones pasa a ser Michael Menzel. El juego viene en un formato de caja cuadrar, con una cuna en la que podemos acomodar todas las piezas. Los peones y los castillos son de plástico.

El juego incluye las reglas en castellano, italiano, catalán y portugues, además de las hojas de ayuda explicando las cartas de acción y las fases de cada año.

Las cartas son un poco endebles, se comban con facilidad y, a pesar de que no se usan mucho, conviene enfundarlas para evitar su deterioro.

Dentro de la caja podemos encontrar

  • 1 Tablero
  • 92 piezas de construcción
  • 28 peones de caballero
  • 1 peón de rey
  • 53 cartas
  • 4 fichas
  • Instrucciones

Reglas y Mecánicas

Colocación inicial

Los jugadores cogen los 7 peones de su color y mezclan sus cartas de acción formando un mazo.
Se colocan las torres iniciales en los puntos indicados al tablero, cogen la carta de fases según el número de jugadores.

El jugador de menor edad comienza colocando un caballero en el castillo que decida. El último en colocar podrá posicionar al rey en algún castillo que quede libre.

Colocación inicial de Torres

Desarrollo de la partida

Torres se desarrolla a lo largo de 3 fases, conocidas como años, con cada una de ellas dividido en un número de rondas. Al principio de cada año, los jugadores reciben las piezas de la torre apiladas, siendo el número de columnas igual a la cantidad de rondas durante ese año.

En el turno de un jugador, se le conceden 5 puntos de acción para gastar en las siguientes acciones:

Construir un bloque de castillo: Utiliza una pila de bloques de castillo para aumentar la base o la altura de una construcción. Los bloques base deben construirse junto a los bloques existentes, pero no se pueden conectar dos castillos a través de un bloque recién construido.

Los castillos no pueden ser más altos que el número de bloques de su base.

Añade un caballero: Coloca un caballero al lado de otro existente, siempre que esté al mismo nivel o inferior.

Mover un caballero: Mueve un caballero a espacios adyacentes siempre que estén por debajo, al mismo nivel o un nivel más alto que el espacio inicial.

Los caballeros se mueven gratis a través de los castillos siempre que salgan en el mismo nivel en el que entraron.

Adquiere y juega cartas de acción: Estas cartas proporcionan puntos de acción extra o reglas de movimiento especiales para obtener bonificaciones puntuales.

Aumentar la puntuación: Pasar y aumentar su puntuación por el número de puntos de acción no utilizados que quedan.

Partida a Torres

La puntuación se produce al final de cada año, y cada castillo se puntúa multiplicando el caballero de mayor nivel del jugador por el número de bloques base del castillo. Por ejemplo, un caballero de nivel de altura 3 en un castillo con 4 bloques base obtendría 12 puntos.

Los puntos de bonificación se conceden a los jugadores con un caballero en el mismo castillo que la ficha del Rey, siempre que el caballero esté en el nivel correspondiente al número del año.

Al final de los tres años, el jugador con más puntos será proclamado el vencedor de la partida.

Opinión

La belleza de Torres reside en los severos límites que impone a cada jugador, proporcionándole un número limitado de acciones durante un número finito de turnos. Al aprovechar el poder de los límites, Torres obliga a los jugadores a ser creativos y juiciosos a la hora de gastar sus puntos de acción, asegurándose de que se toman el tiempo necesario para planificar cada movimiento y garantizar que ninguna acción se desperdicia.

El título, que podría ser aburrido, se convierte en algo emocionante, ya que hay un breve margen de tiempo para construir castillos y colocar a los caballeros en posición antes de que lo hagan tus oponentes.

Detalle de la caja del juego de mesa Torres

Es este pesado conjunto de límites lo que hace de Torres un juego táctico más que estratégico. En las diferentes partidas que he jugado, he experimentado que los jugadores que intentaban jugar utilizando una estrategia global y a largo plazo tendían a tener menos éxito que los jugadores que se centran en objetivos a corto plazo y se preocupaban por cada ronda como su propia unidad de tiempo.

Con las limitadas reglas de colocación de los caballeros y los bloques de los castillos, y especialmente con cuatro jugadores, el tablero se llena muy rápidamente, y los objetivos estratégicos a largo plazo se vuelven muy difíciles de mantener y de alcanzar.

En cuanto al número de jugadores, Torres es un juego perfectamente bueno con dos jugadores, aunque en nuestras partidas determinamos que al menos con tres es donde el juego empieza a brillar.

Con un tamaño de tablero fijo, a medida que el número de jugadores aumenta, el espacio real disminuye, y los jugadores se interponen en el camino de los demás con mucha más frecuencia. Aunque esto puede sonar frustrante, se suma a la profundidad táctica de cada turno, determinando qué acciones te proporcionarán la mayor cantidad de puntos y el potencial que puedes conseguir antes de que tus oponentes te roben esos espacios.

El mayor problema con Torres está en las reglas y la necesidad de aclaraciones. Aunque hay que reconocer el esfuerzo de los desarrolladores por intentar crear cartas de acción sin depender del idioma, es difícil desentrañar los poderes de cada carta.

Además, la falta de ayudas individuales al jugador para explicar las cartas ha hecho que la experiencia sea engorrosa. Las cartas de orden de fase tampoco tienen la misma calidad.

En la caja se incluye un conjunto de cartas de puntuación, destinadas a proporcionar objetivos más avanzados para los jugadores más experimentados, al obtener puntos de bonificación por colocar caballeros en el borde del tablero, o un determinado número de caballeros en un castillo. Sin embargo, pienso que Torres proporciona suficientes quebraderos de cabeza para la táctica y la maximización de la puntuación que estos añadidos avanzados son innecesarios.

Estamos ante un título sólido, su desafiante modo de juego y sus fuertes requisitos de perspicacia táctica hacen de Torres un juego que debería estar en la estantería de cualquier jugador abstracto, o que disfrute de los juegos de estilo de control de área.


Enlaces de Interés

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