No te quedes con hambre: cocina tu propias Lembas élficas

Si no los sabéis, ya os lo digo yo: odio a los elfos. Y, además, con todas mis fuerzas, lo que me gustaría son libros, uno tras otro, en el que estos “comeflores” murieran de las formas más viles que se pueden pensar. Soy así, no puedo evitarlo. Pero, eso sí, he de admitir que hay cosas curiosas de estos engendros que me parecen simpáticas, como por ejemplo el pan que cocinan que aparece en El Señor de los Anillos, que tiene por nombre Lembas.

Es una idea que me llamó la atención mientras en mi subconsciente pensaba en un elfo atragantándose con este pan mientras moría ahogado. Pero, el caso, es que este detalle creado por Tolkien es algo que siempre me ha llamado la atención (como a Peter Jackson en su película, donde aparece el pan élfico). Pues bien, a modo de cosa curioso he encontrado en Internet, ese gran pozo de sabiduría muchas veces inútil, una receta para crear Lembas en casa y así montarte la mega tarde friki y quedar como un señor.

Ya os digo que todavía no las he probado, pero creo que lo haré para reaccionar como el propio Gollum en las películas, y es que no hay cosa que más grima -véase el juego de palabras, por favor- me dé que un elfo o lo que tenga que ver con ellos. Pero, el caso es que os paso la receta que espero que algún día la coma Chicote y nos proporcione uno de sus comentarios llenos de profundidad a la hora de catalogar la comida (sic).

Lembas élficas

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Bueno, pues me pongo el gorro de chef y a continuación os dejo lo que tenéis que utilizar para cocinar unas Lembas ricas, ricas… con fundamento. Pues nada, tenéis que apuntar para que no os falte de nada cal volver del mercado, amigos:

  • Tiempo de elaboración: 1 hora y 35 minutos
  • Porciones que se consiguen de una tacada: 6 (si eres un enano, un máximo de 3)

Ingredientes:

  • 2 tazas de harina sin gluten
  • 1 plátano maduro
  • 1/4 de aceite, a poder ser de coco y prensado (veis, los elfos son muy raros), siempre se puede sustituir por otro
  • 1/2 taza de miel
  • 6 cucharadas de agua
  • Sal
  • 2 cucharadas de chía (o salvia hispánica), en este enlace podéis saber lo que es. Si no se tiene, algo normal ya que no estamos en Rivendell, siempre se puede recurrir a la mantequilla, que es algo más cercano para los mortales
  • Hojas de col o acelga, para envolver no sea que se manchen…

Pan élfico Lembas

Proceso de elaboración

A hora voy a poner exactamente lo que he leído en el lugar en el que he visto la receta, al que se puede acceder a este enlace, y para que nada salga mal por mí odio a los elfos lo dejo tal cual:

  1. Mezcla la chía con el agua y deja reposar a un lado por 5 minutos para que forme el mucílago.
  2. En un tazón grande, aplasta el plátano. Ahí mismo agrega el aceite de coco, la miel, el mucílago (o gel) de la chía y una pizca de sal. Mezcla un poco, sólo para incorporar los ingredientes.
  3. Agrega la harina y vuelve a mezclar gentilmente — ten cuidado no mezclar de más, podría endurecer el pan.
  4. Forma una bola con la masa y refrigera por una hora antes de continuar.
  5. Espolvorea un poco de harina en tu superficie de trabajo y en el rodillo. Extiende la masa hasta obtener un poco más de medio centímetro de grosor.
  6. Corta cada pan en cuadrados con un cortador de galletas (puede ser un molde, refractario o hasta un plato con esta forma y tamaño).
  7. Con el lado sin filo de un cuchillo, o una espátula, marca una cruz en cada una de las piezas — cuida que no sea tan profundo, sólo le vamos a dar forma, esto evita que el pan cambie de forma.
  8. Hornea a 180ºC (350ºF) por 25 minutos. Retira del horno cuando estén listos y deja enfriar un momento.
  9. Si gustas, envuelve los panes en hojas de plátano y amarra con cordel de cáñamo.
  10. Guarda los panes en un contenedor, dentro de refrigerador, hasta por 3 días.

Yo no os voy a decir que comáis poco como aparece en el libro de Tolkien, pero sí con cuidado, no sea que sin daros cuenta las orejas se os vayan poniendo puntiagudas por comer Lembas. Y, al menos en mi caso, si os veo no me quedará más que sentirme como un buen Orco y buscar la forma en la que acabar con esa carita de niño bueno que me pone de los nervios.

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